Thursday, June 11, 2009

De cuando no paras y ganas y pierdes a lo grande

¡Qué mes ha sido éste último!

Así de rápido pasaron 5 años.


En junio del 2004 me encontraba recibiendo la llamada de aceptación al Tec y organizando todo lo necesario para mi mudanza, a los 17 años.

Ahora, a mis 22, soy una recién graduada con muchos anhelos por delante.


El día 19 de mayo viajé a casa para disfrutar de la familia antes del gran evento. Cociné, paseé, corrí por la playa en las mañanas, y hasta encontré de improviso el vestido que usaría en la entrega de títulos.

Al acabar el mes tomé un autobús hacia Mérida para asegurar unos preparativos muy importantes, entre ellos la hacienda mágica que siempre imaginé.

De ahí salí con rumbo a tierras regias para una semana de lo más emocionante.


El 1 de junio gané muchas cosas. Gané un anillo con la palabra ISI reluciendo en la piedra central. Gané un par de anuarios con fotos de más de 1800 graduados, de los cuales conozco a 150 como máximo. Y gané una foto de generación enmarcada con una placa que exhibía mi nombre con S (luego me las arreglaré para recuperarla cuando sea reparada).


El 2 y 3 no recuerdo haber ganado algo en especial.

Fue en la madrugada del 4 cuando lo fuerte empezó.


A las 12am gané una preocupación a gran escala, ya que el vuelo que transportaba a mi familia se desvió debido a una tormenta muy ruidosa en Monterrey.

La noche anterior la distinguida directora de carrera nos alentó a dormir el sueño más tranquilo y reparador posible. Patrañas. Muy pocos lo habrán logrado.


Logré conciliar el sueño a las 4am, cuando había acabado de instalar a todo mundo en sus habitaciones. Dos horas y media después, el tono más intenso del celular estaba despertándome a una fresca mañana.


8am y el desayuno de registro comienza. Fotos por aquí, fotos por allá, saludos, abrazos, felicitaciones, llamadas por teléfono, emoción por doquier.


945am y nos dirigimos al gimnasio.

¡Ay qué paseo tan curioso! La larga fila de pingüinos y princesas que pasaba por edificios, salones y jardines disfrutaba al burlarse entre risas de los que aún tenían compromisos con las clases.


Justo antes de doblar hacia la entrada se escuchó un grito de terror: ¡mi tacón, mi tacón! Se trataba de una ISI de apellido Rejón que había pisado donde no debía y que sólo pudo continuar su caminar hasta que su noble escolta la liberó del apuro.


Al llegar nos sorprendió un recibimiento con aplausos de los papás, hermanos, abuelitos, tíos, primos, y hasta el perro que llenaron los asientos.


Luego de que la multitud de mecatrónicos pasara, tocó mi turno de subir al estrado a saludar a Zambrano, a Rangel, a Bustani, y a una Elda Quiroga con un rostro satisfecho.

Bajé con mi título en la mano y contentísima al posar para la cámara de la mamá más orgullosa y feliz de todas.


Después de mí siguió una violenta invasión de industriales, y al final de la toma de protesta cada uno de los 1200 graduados nos fuimos a disfrutar de una comida familiar.

Bueno, antes de la comida, fui lo más pronto posible a rentar una camioneta que nos evitara tomar dos taxis en los traslados. De verdad que no hubo mejor forma de despedirme de la ciudad que manejando por los lugares que tanto visité.


Y bien, no pudo haber faltado el momento de encuentro con un oficial de tránsito en mi primer día de manejo. Por alguna razón graduesca se me borró de la mente que uno no debe estacionarse frente a un hidrante, y ¡menos en tiempo de crisis!


Se solucionó, pero no de la manera más legal. El objetivo era llegar a la fiesta a tiempo, porque la misa nos la perdimos sin remedio.


Encontré el ‘xlá salón no sin antes internarme en un municipio que no era el de nuestro destino y vagar extraviados por más de media hora.


De la fiesta me faltan palabras para expresar lo GENIAL que estuvo. Otra vez aparecieron los pingüinos y las princesas, sólo que ahora a todo su esplendor.

¡Fotos a granel! ¡Abrazos por docenas! Y despedidas por igual.


Esa noche llegué a la cita con morfeo alrededor de las 3am, y aprovechando (o mejor dicho, abusando) de la juventud mi cuerpo se levantó a regañadientes a las 6am para escalar el famoso cerro de la silla. Después de casi 20 horas de pisar con tacones altos y bailar con todas las ganas, tal vez fue una locura, pero una locura de las que disfrutas y nunca te arrepientes.


Luego me tocó Empacar. Esta vez para siempre. Ahora sí debía llevarme todo lo que no quisiera dejar de tener. Y lo hice, logrando que mis maletas y las de mis acompañantes prácticamente escupieran ropa y otras pertenencias.


Regresé a mi casa el domingo y el martes en la mañana me encontraba yendo de regreso a Mérida para recoger lo que me hicieron el favor de llevar. Planeaba regresar el mismo día, pero uno nunca sabe cuándo se puede presentar una emergencia.


Para acabar este cuento, ayer enterré al único tío que me quedaba.


Alguien dijo que no hay risas sin lágrimas, y que todo en esta vida busca el equilibrio.


Así que hay que seguir viviendo, no dejar de disfrutar, y como nos compartió la Ingeniera, no hay almohada más cómoda que una conciencia tranquila al llegar la noche.

Friday, May 29, 2009

Planes

Planeamos. Todo el tiempo.
Sueños, deseos, responsabilidades, compromisos.
Planes son planes.
¿El objetivo? El éxito bajo control.
¿Pero qué es el éxito?
¿Actuar conforme a la doctrina de la tradición y obtener el reconocimiento externo?
¿Esquivar las reglas y hacer las cosas a nuestro estilo?
¿El punto medio?

Frecuentemente hay tradición personalizada, evolucionada, manipulada estratégicamente.
Lo común parece no ser suficiente.
O simplemente las circunstancias lo requieren.

Yo planeé algo grande, profundo.
¿Expectativas? Nulas al principio.
Luego fueron inmensas, sin darme cuenta.
Ahora intento de regresar al punto de partida.
Agradezco, disfruto, y sigo soñando.

Thursday, May 28, 2009

Lo que tú quieres


Tú quieres que sus ojos sean estrellas,
también quieres que en un ángel ella se convierta.
Algunas veces la imaginas contigo, disfrutando.
Otras veces sólo levantas la mirada y pides que la vida se detenga.

La locura te posee, intentas que el mar se rinda ante las llamas,
le apuestas a la oveja perseguida por el lobo hambriento, 
lanzas un grito a la inmensidad y no escuchas respuesta, ni del eco.

¿Es esto un sueño? No, no lo es.
Quieres volar, muy alto, pero no dejas de caer.
Estas cansado pero la lucha no da tregua.
Al final el éxito será tuyo, sin duda.

Que esto no sea cierto, eso quieres tú.
Yo, por mi parte, en este momento guardo un sólo deseo :
ver la suave caída de la nieve en el desierto.

Thursday, May 14, 2009

De disfrazes de princesa y algo más

Me encontraba curioseando en la tienda de Ollivander’s ante un sin fin de opciones de distintos colores, estilos, texturas, adornos, entre otras variantes. Sin embargo, en mi versión del cuento las varitas mágicas no son el producto comercializado.

Después de invertir un tiempo delicioso recorriendo estante tras estante, mi atención se vio repentinamente concentrada en un artículo determinado. No debía seguir buscando, ese modelito me había elegido, de por vida.
¿Pero cómo adquirir tan deslumbrante belleza si, dada mi naturaleza de mortal, no me era permitido comprar en aquel aparador?

Poco tiempo transcurrió antes de enfrentar la realidad y de que la resignación se apoderara de mí. Era posible pagar para que alguien osara crear una débil réplica, o visitar otros lugares y ser yo quien escogiera al afortunado. ¡Mul mal hecho! Él estaba esperándome en las cercanías de mi caminar.

Recientemente una voz me invitó a no dar tregua a la búsqueda, así que el día de hoy decidí reiniciar los esfuerzos y desarrollar una lista no muy extensa de escaparates que merecían una vuelta darse.

12 pm - Escaparate #1.

Con unos pies torturándome como un justo reclamo por usar zapatos ilegales en forma prolongada, emprendí la vía hacia mi destino. Llegué, toqué, entré y pregunté.

¡Oh dios mío! ¡Oh madre santa! ¡Oh sorpresa! ¡Oh oh oh!

Mi disfraz de princesa se encontraba ahí, en una talla y color que no me favorecían, pero era definitivo que de solicitarlo, el ideal estaba dispuesto a emprender el viaje desde donde quiera que se encontrase.

Ya estando ahí, ¿porqué no permitir que otros ingresaran a la lista? Al final de unas dos horas la respuesta seguía siendo la misma, no más candidatos ni caminatas, ¿dónde firmo?

Friday, May 8, 2009

My place

I come here and my eyes witness new colors and forms
I’ve smelled some of this atmosphere years ago or yesterday.
Still, this place has been self-named, a beginning it seems to claim.

I lay on that favourite spot of mine and look out the window.
What do I find? Perfectness for a scene.
It maybe trees, it maybe roofs, it may be sunshine.

A glass is in my hand, filled with something sweet I grew to like.
All around is cool and placid, some agreeable music plays at a distance.
There’s no one near me, right now, I’m all the company I want.

My mind must be leaving its scene-attention mode
For I put down the glass and slowly manage to stand on my feet.
Where do you lead me? Where do we go?

I come here and I dare to feel new scents, new stories.
I’m as comfortable as I’ve never been, as independent as I wished to be.

There’s challenge, there’s fun.
There’s discovery, there’s love.

I enjoy present, I enjoy today, but it will be different, someday.
The end will dictate the time when a new beginning shall commence.
There are goals to attain, paths to define.
Yet, this memory belongs to me, and always will.

Saturday, May 2, 2009

Se cumplió

Sólo que...
En el momento equivocado.
En el lugar equivocado.
Y con la duración equivocada.

De niña, en algunos domingos por la noche, solía decir:
“Como quisiera que mañana no hubiera clases, que no tenga que ir a la escuela”.

Si hay en el mundo
una plegaria común
a todo niño y estudiante
se trata de aquella, sin duda.

Tiempo atrás, mis días hubieran narrado:
Lapsos más prolongados de sueño y descanso,
Historias interminables de barbies y muñecos,
Juegos al aire libre con chicos de la edad,
Caricaturas de matiné y novelas por la tarde.

Ahora, la semana ha sido escrita con:
Ocio continuo desde el alba hasta el anochecer
Vigilias que se ciernen tranquilas sobre la madrugada
Apetito inmenso de una probadita de aire fresco, de interacción social, de aventuras exteriores.

Ayer me amenazaron:
Las fechas importantes pueden cambiar.
Manténganse informados.

No, no, no.
Me niego, me rehúso.
Quiero clases, quiero vida.

Sunday, April 26, 2009

Critical

We live, work we do.
We go out, risks we take.
In this life game critical situations eventually threaten our senses.
How do we react? Who do we trust?

There have been very few Shocking moments in my life.
This story is about one I experienced with something thousands of people are afraid of: water.
Let me tell you what happened.

When I entered the nature’s paradise all I could think of and was ready for was adventure.
While walking through the Mayan-style entrance I saw several signs portraying (or better put, screaming) fabulous activities like Sea-trek, Snuba (not Scuba), Swim with dolphins, and Feed a shark, among others. Being as promising as they were, how could I not go crazy and do one of them?
So, I said to Mia, alias myself:
“Why don’t we feed a lovely shark? That would be wild.”
“Let’s better try snuba, which offers us a safer and more diverse way of exploring the open sea”.
“Mmm, that’s a good point, ‘cause we would pay to be restrained by a metal cell whose job I cannot complain about. At least snuba looks wilder than the dolphin thing.”
My partner of adventures shared the sexy idea and we both enrolled in the midday program.
It was going to be great, right? All it took was sailing to the reef two-hundred meters away from the shore, getting used to breathe with the oxygen device trapped in the mouth, and diving as deep as seven meters into the ocean. It sounded easy, very easy.

We entertained ourselves with some underground river-swimming and a tropical cocktail until the precious time arrived.

We found a not too-good-looking young instructor putting on a Tight wetsuit and getting ready for the show. I felt the urge to request an explanation for why they didn’t give us wetsuits as well, but then Mia accurately answered my question.
“Yeah, I know it’s almost January, but this is the Caribbean! Warm and fun all year long“.


The instructor decided to break the small talk. “As you have surely noticed, you, the explorer crew, are a complete mix of age, physical appearance and culture; from the little boy whose parents are worried about letting him go (don’t worry, he’ll be safe), to the Mexican girl with the Korean guy as a boyfriend”.
“He’s Japanese! Oh these Mexican pals, unable to tell apart between Asiatic people”.

Regardless of whether we were expert divers or totally unskilled in the art of underwater exploration, everyone had to take the mandatory training before jumping into the boat. Of course, I belonged to the second group. During the training I was presented to the basic diving equipment and to useful manoeuvres. Special attention deserves an item formed by several weights which should act as an aid in the sinking process; without knowing the reason, I found it the most interesting of all. We were taught how to regain clear vision whenever some water would leak through the mask, and finally, I practiced the famous mouth breathing technique with a piece-of-cake confidence. ‘Til that moment, excitement was a great disguise for the fear and nervousness I should had been feeling. I didn’t really know what I was getting into.

When the cool breeze brought by the speed became present, we had to make sure all equipment was in the right place and working properly. Suddenly, the boat was moved only by the surrounding waves. It was time to jump off!
Looking as gracious as I did with the froggy fins I gathered with my 4-person mini group and listened to the last instructions.
“You are all set. Now get into the water and keep an eye on the path I lead. We’ll be gradually gaining depth”.
I did as he said and immersed my whole body. All I had time to do before going back to the surface was looking at my loved one enjoy the process.
I totally freaked out. The confident condition was replaced by an I’m-gonna-die feeling which made me outperform the swimming movements of a dog.
“I do not have enough oxygen! I can’t breathe with my mouth! How can everyone else be so relaxed?”
I tried a second time but it still didn’t work. My anxiousness got to the highest level.
The instructor noticed my difficulties and came to talk to me. “Hi, are you okay? What happened?”
“I can’t do it. I’ll stay here and wait”.
“Oh I know you can do it like the rest of your team. All you have to do is breathe as deeply as you’re able to and I’ll help you go down slowly. Your nose abilities are a bit blocked right now, but there’s more than enough air in that tank to let you enjoy the experience.”
“But I’ve tried, and as soon as my head’s under I get as nervous as I’ve ever been.”
“Trust me. Now, take my hands. We’ll try once more”
My consciousness was dying to trust him, but my instinct told me not. It was too hard to resist.
I took his hands and immersed myself once again.
Keeping eye contact all the time I started to feel panic giving up and easiness taking its place.
One, two, three meters under and there were no air issues.
“Oh my god, I did it!”
And from there, I reached as deep and far as the program let us go.

Saturday, April 18, 2009

Just for fun

Pueden ser grandes, también ser pequeñas.
Pueden ser visibles, o más bien internas.
Pueden ser blancas.
Pueden de color estar pintadas.

Todos las tienen, nadie se salva.
Las cicatrices… siempre acompañan.

A veces deseamos haber sido mejor portados en la infancia
Unos cuantos brincos y carreras menos, ¿qué más daba?
Al ver gente “limpia” a nuestro alrededor, la pregunta surge:
¿Cómo le hicieron? ¿Que no se divirtieron?

No lo sabemos, y poco importa.
Somos felices, con eso basta.
Son pocos los modelos, y muchos los que enseñar piernita podemos.

Thursday, April 16, 2009

Lo que un viaje me dejó


La utopía
La ciudad honesta, limpia y organizada que imaginaba en mi México utópico... ¡Sí existe!

La aceptación
A veces la suerte no está de mi lado. "Inspiración" es interpretada en lunes, "Volverte a ver" en miércoles y yo sólo paso el martes en la ciudad, cuando nada interesante se interpreta.

La sorpresa
¡Grandes hoteles coloniales que con cuatro pisos no instalaron un elevador!

Meta: Aislamiento máximo de la tecnología.
Estrategia 1: La computadora no es invitada al viaje.
Estrategia 2: Sólo ciudades coloniales e históricas en el itinerario.
Perdición 1: Cierto iPhone de nombre "Bello" es encontrado de polisón en la maleta.
Perdición 2: Internet inalámbrico abierto en todos los hoteles.
Perdición 3: Sorpresiva invasión de Starbucks en cada zona céntrica.


Curiosidades alimenticias
En viajes, la comida cede su lugar prioritario a actividades y paseos deliciosos. De manera que en algunas ocasiones sólo me acuerdo de comer hasta que mis manos se sienten como paletas de hielo. En otras, quiero aprovechar tanto de las comidas buffet que aparento ser participante de un concurso de comilones.

La señora super-hyper-mega extrovertida
Tuve la oportunidad de conocer a todo un personaje, con un carácter de niña tremendamente consentida pero con la independencia de una mujer madura. Aparte de robarme numerosas sonrisas, hizo el viaje más alegre...y porqué no, desesperante (sólo a quienes se interponían en su camino).

¡No soy una ladrona!
Pueden llámarme loca o linda, el caso es que me resulta muy difícil evitar quedarme con los jabones y mini botes de shampoo y acondicionador que dan en los hoteles. Aunque no los llegue a usar después (salvo en contadas emergencias), he recabado una colección bastante pintoresca de artículos higienosos.

No hay escenario tan propicio para la convivencia familiar como los viajes, así como para tener una probadita de las excentricidades más peculiares que ofrece nuestro mundo.

Sunday, April 5, 2009

Love

“See you soon, talk to you later.”
That is not a good bye, absolutely not.
People get used to some things, things that happen day after day.
Sometimes, the connection inadvertently grows to levels that make you need them... make you love them. They simply become part of the blissful side of your life.
During the usual sequence of years, those things can get away or stop being daily accessible, for two weeks or for always.
“Be strong, enjoy and get the most out of it.”
I will. I will come back. I miss you.

Friday, April 3, 2009

Memoria de un insomnio


Oficial de la ley: Desgraciado insomnio, ¡cuánto nos ha costado seguirle la pista! Pero esta vez no se escapó, lo atrapamos con las manos en la masa. Ahora hable, platíqueme sobre los procedimientos de su clase, y podremos considerar un encierro a oscuras y en total solitud menor a 10 años.

Señor Insomnio: No sé de qué me habla, oficial Lancaster, yo no he causado algún daño, soy inocente.

Oficial de la ley: Inocentes mis… Sabe muy bien a qué me refiero, no tiene escapatoria. ¿O acaso desea que traiga a aquel ser al que tanto le temen, ustedes?

Señor insomnio: Está bien, está bien. Hablaré. Pero antes quiero que sepa que mis motivaciones están justificadas. Es la única forma en la que podemos comprar vida, que aunque miserable, es la única que tenemos.

Oficial de la ley: Cuénteme, entonces.

Señor insomnio:
Estaba en éxtasis (aún lo estoy). El reloj marcaba las 4:54 de la madrugada cuando me agarraron, hora en la que mi poseída duerme en el 98% de los días. Hoy, sin duda, es una de las dos excepciones a la regla.

Después de un tiempo significativo de vacaciones, llegó el momento de hacerle recordar de mi existencia. En ocasiones le he observado un sueño intranquilo, pero nada que ameritase mi materialización; se ha tratado solamente de uno que otro ruido o movimiento extraño.

Para mi fortuna adversa, últimamente tuvo la graciosa idea y la voluntad de ejercitarse en cada lapso que tuviese libre de clases, proyectos, y otros compromisos prioritarios; terminando cada jornada con un cansancio y satisfacción que la sumen en un sueño de lo más profundo. Me pregunto, así, ¿cómo puedo ejecutar mi trabajo? ¿Cómo lograr que sea mi compañera en noches como aquellas?


El destino jugó ahora de mi parte. Ay, ¡qué disfrute, qué delicia, qué placer!

Todo tiene un comienzo y, en esta historia, tuvo lugar hace un par de días. Una carrera, una meta, un mal movimiento, y ¡heip!, la extremidad requiere reposo. No más ejercicio, jovencita.

En periodo de asueto y con una agenda holgada, no tuvo más que dedicarse a una pieza de literatura que la iba inquietando. Yo observaba cual gato acechando a su ratón… muy pronto, me decía, muy pronto

Dio vuelta a la última página del libro después de la medianoche, con una mirada difusa que guardaba poca relación con la necesidad de dormir. Le podía más la emoción de aquel final, y la confusión al no poder ofrecerse una buena interpretación del cuento. Sin embargo, era hora de acostarse y cerrar los ojos.

Mientras me internaba sigilosamente en la habitación y me acurrucaba en un cómodo sillón, mi víctima preparó todo para decir hasta mañana, decidiendo dejar la televisión encendida, pues muy a su pesar, estaba nerviosa.

Actuando con una malicia placentera, lo confieso, le permití conciliar el sueño por una larga hora. Apenas transcurrió ésta, las escenas novelescas de violencia y desesperación no cesaron de cobrar vida en su imaginación. Ya no había marcha atrás.

Probó tantas vueltas y tantas técnicas de relajación como le fue posible. Ay pobrecilla, hasta borreguitos empezó a contar.

Yo permanecía en el sillón, paseando la vista de ella a la TV, que presentaba un reportaje sobre la pandemia conocida como crisis económica.

La invité a resignarse, y a encontrar un buen pasatiempo para entretenerse. Yo tan considerado.

No niego que tuvo paciencia, por espacio de más de una hora, hasta que se levantó y recogió a su amiga multiusos. Con ella encontró qué hacer: escuchar música, saludar a otros individuos visitados por colegas de un servidor, y simplemente navegar.

Yo estaba recargando energía, feliz, cuando entró usted. Pero ya faltaba poco para que amaneciese, así que ella estaba condenada a permanecer en vigilia hasta el nuevo anochecer.

Eso es todo lo que tengo que decir.

Oficial de la ley: muy bien, insomnio. Nos encargaremos de que no vuelva a suceder.


Tuesday, March 31, 2009

¡Me gradúo!

El famoso veinte me terminó de caer el día de hoy.

No bastó la solicitud en el mes de enero, ni la foto de generación, ni siquiera el exámen del cevenal , ¡tenían que salirle alas a varios billetes de Juana Inés para arriba para emocionarme de verdad!
El caso es que esta mañana mí título de ISI (Ing. en Sistemas de Información, para quien aún me pregunta qué estudio) estuvo esperándome para ser firmado, y a nuestro encuentro no pude ocultar ciertos rasgos de nerviosismo que pueden muy bien observarse en mi mano derecha.



Al tenerlo en frente con la foto ya incluida y ver la imagen que se imprimiría en el libro de generación, me puse a reparar en el hecho de que algunos conocidos me comentan sobre la fotogenia y las poses que se me ocurren a la hora de estar frente a una cámara, pero en pocas ocasiones me había sentido con tanta avidez para salir retratada con la mejor combinación de sonrisa, mirada plena y satisfecha, cabello especialmente aplacado, y rostro maquillado en forma sutil. Al final de cuentas, quedé muy agradecida con la labor de los fotógrafos oficiales del instituto.

En el último tramo del proceso me dediqué a husmear de stand en stand con el objetivo de seleccionar los souvenirs de graduación que adquiriría. Fueron dos los afortunados artículos (y proveedores): un anillo de oro eufemísticamente llamado MicroTec (que por el simple hecho de ser para mujeres ostenta la mitad de precio que el de hombres), y la fotografía de la vasta generación de ocho ISIs enmarcada en alguna especie de madera.

Ahí terminó mi travesía por el centro estudiantil, ahora sólo esperaré la llegada del siguiente evento graduaciónico, que me parece será la Patada del Éxito.

Monday, March 30, 2009

¡Qué buenos son los mayores!

- Ay, ¡qué rara eres! ¿Cómo te pueden gustar los señores? - Fue el comentario que escuché de una amiga al dirigirse a mí.
- Permíteme aclarar que no cualquier señor, mi predilección con respecto a personalidad y atuendo es ya conocida por ti. - Contesté, vagamente aludida.
- ¡Señores son señores!

Las personas que mejor me conocen en esta faceta universitaria son capaces de afirmar que mi atracción hacia individuos del sexo opuesto está directamente relacionada con una edad mayor a la mía, y alguno que otro traje fino de por medio.
Se trata de un sello personal de dominio público equiparable a la indecisión de carrera en los primeros semestres. E igual de inevitable.

Hace unos días una novela muy interesante, del tipo de novelas que deseo leer más a menudo, me hizo recordar esta particularidad mía.
El personaje femenino en cuestión se siente atraído por su mentor, a quien admira y de quien desea aprender el noble arte de su profesión. - ¡Wuck! esa historia la conozco...Ja

En el presente no tengo mentor a quien admirar (posiblemente lo tuve tiempo atrás), sin embargo, estoy casi segura del momento en el que cobré conciencia del gran atractivo que representan los hombres con algunos añitos más.

Lo vi entrar y dirigirse escaleras abajo hacia el estrado del recinto. Nunca mis ojos habían sido testigos de tan exquisita presencia y seguridad al caminar. A la corta edad de diecisiete años, no pude hacer más que permanecer en mi asiento, perpleja, deseando que aquel porte no se viera opacado por algo que mis oídos encontraran poco interesante.
¡Vaya sorpresa! Aquella voz era sumamente varonil y poseía una fuerza e inteligencia impresionantes.
Enfundado en un traje que a mi parecer le quedaba más que a la medida, el director, cuya edad rondaba ya la madurez, rápidamente se convirtió en la imagen de la masculinidad ideal (excluyendo una figura atlética, claro está).

Desde ese episodio mi gusto se fue desarrollando con una orientación hacia la personalidad y la forma de lucir vestimenta elegante, que generalmente se asocia con el nivel de madurez e integridad de la persona.

¿Es que alguna mujer puede resistirse al deleite de un buen traje con relleno de hombre? Puede ser que sí. Yo, no.

Friday, March 20, 2009

Déjà vu


PROLOGUE

I have been to this warm place before. I’ve walked through this south-facing entrance and been surrounded by the franchisy decoration.
“Can I call this déjà vu?” I asked.
Mia, the consciousness inside me, didn’t take long to reply. “Sure you can, there’s no argument against it; but please remember that circumstances are never the same.”

CHAPTER 1

An early morning dictated people’s energetic movements to get in time to office; after picking up their coffee, of course.
With a cup of hot chocolate in my hand, I could not forbear attacking myself with excitement and worded expectations. “I’m finally here, in one of the best! I did it! I’m starting to like this city, though I can’t state the same for its accent. Will I meet someone cute? “ And so on.
“Not this time, my dear.” Mia silently spoke.
After dozens of subway-rides, interminable classes and essays, several dinners and parties, and lots of hellos and good-byes, I left.
I stood there, taking off the ground and telling myself: “You were right, then. I got to know many friends, but I didn’t experience a congenial combination of interests and traits. Not a single one.”
Mia, looking bushed, returned from being distracted by the snowy scene hundreds of meters below. “Did you know that patience is a good quality? I’m sure you know, but things have come so easily these days that you tend to forget where you come from.
“Yeah, I know. I could be a little more patient.”
“Well, let’s leave this philosophic talk for later and take a nap right now! As usual, our packing habits made us skip the sleeping part of last night.”

CHAPTER 2

“We’re getting better!” Mia said excited.
“What do you mean?”
“I mean that last night we slept for almost Three hours. And I appreciate it, I have to say, since a long and vigorous day awaits us.” I shrugged.
I was nowhere to be seen or heard, at least by the people who know me.
While eating a healthy sandwich I waited for the last half of the journey to begin. I had not planned on going back so soon (or going back at all), but I was happy it turned out to be that way.
It was going to be such a great surprise for him!

CHAPTER 3

Somewhat lost but with a clear goal in mind, I kept walking.
“Oh my god! This ought to be that street. Look at that sign over there.” Mia spoke again.
“Yes, this is it. Life is gracious, isn’t it?” A thrilling excitement dispersed widely through my body.
I was there, again, taking shelter from the icy weather outside and asking for a small hot chocolate.
Still, that scene was different from the one guarded in memory, different for good: the love of my life was by my side.
He talked, not looking away from the menu board. “I’ll also have a hot chocolate, love.”
“I’m so happy to be here, with you.”
Then it was Mia who spoke, but her voice was only audible to me. “We’re always happy with him, wherever we are, whatever we do.”


I have been to this warm place before. I’ve walked through this south-facing entrance and been surrounded by the franchisy decoration.
“Can I call this déjà vu?” I asked.
Mia, the consciousness inside me, didn’t take long to reply. “Sure you can, there’s no argument against it; but please remember that circumstances are never the same.”
“I see...”
“I told you to be patient, didn’t I? And fortunately, he happens to think like me.”