No bastó la solicitud en el mes de enero, ni la foto de generación, ni siquiera el exámen del cevenal , ¡tenían que salirle alas a varios billetes de Juana Inés para arriba para emocionarme de verdad!
El caso es que esta mañana mí título de ISI (Ing. en Sistemas de Información, para quien aún me pregunta qué estudio) estuvo esperándome para ser firmado, y a nuestro encuentro no pude ocultar ciertos rasgos de nerviosismo que pueden muy bien observarse en mi mano derecha.

Al tenerlo en frente con la foto ya incluida y ver la imagen que se imprimiría en el libro de generación, me puse a reparar en el hecho de que algunos conocidos me comentan sobre la fotogenia y las poses que se me ocurren a la hora de estar frente a una cámara, pero en pocas ocasiones me había sentido con tanta avidez para salir retratada con la mejor combinación de sonrisa, mirada plena y satisfecha, cabello especialmente aplacado, y rostro maquillado en forma sutil. Al final de cuentas, quedé muy agradecida con la labor de los fotógrafos oficiales del instituto.
En el último tramo del proceso me dediqué a husmear de stand en stand con el objetivo de seleccionar los souvenirs de graduación que adquiriría. Fueron dos los afortunados artículos (y proveedores): un anillo de oro eufemísticamente llamado MicroTec (que por el simple hecho de ser para mujeres ostenta la mitad de precio que el de hombres), y la fotografía de la vasta generación de ocho ISIs enmarcada en alguna especie de madera.
Ahí terminó mi travesía por el centro estudiantil, ahora sólo esperaré la llegada del siguiente evento graduaciónico, que me parece será la Patada del Éxito.